Pero en RMH no nos dejamos desalentar ante las adversidades, y como sabemos que cuanto más emocionado empiezas las cosas, más te aseguras de perdurar, ya nos hemos puesto a ello.
A Ella le gusta decir que estamos siguiendo la Dieta de los Líquidos, es decir, comer todos los alimentos (sólidos) que quieras pero parar cuatro horas antes de irte a dormir y a partir de entonces sólo ingerir líquidos. Por eso de no acumular grasas que tu cuerpo no va a gastar porque lo más probable es que te pases ocho horas tumbado en la cama y tal.
La trampa está clara: te compras una licuadora de las buenas y conviertes en batido cualquier All In the Box del KFC en cuestión de segundos, con caja y todo. Pero se supone que uno va a mantenerse dentro de los límites de la honorabilidad.
A Él le gusta decir que estamos siguiento la Dieta de Alejandro Magno, que un día dijo: “la mejor dieta es la que incluye, para el desayuno, un paseo al alba; para la cena, un desayuno frugal”.
Ya os iremos contando por aquí qué tal la experiencia; si dejáis de ver posts publicados, pues también podéis suponer que la inanición no nos deja fuerzas ni para desbloquear nuestros teléfonos táctiles.
Y una advertencia: volverse un especialista de las dietas (como, por ejemplo, leyéndose los tratados de Dukan o Montignac y estudiando el arte de distinguir el porcentaje de grasas saturadas a simple vista) no es para nada incompatible con las visitas compulsivas a la web de Domino’s Pizza.
Si no, siempre puedes probar al verano que viene.
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