sábado, 9 de abril de 2011

Sobre Dietas y otros milagros terrenales

No falla. Llega la estación estival, y enseguida el imaginario colectivo se pone en marcha. Sol, arena, mar, y sobre todo, cuerpos esculturales que ni la Galleria degli Uffizi de Florencia. ¿Qué hacer para ingresar en ese Edén poblado de six-pack-abs, zero-body-fats y demás cuerpos imposibles? Todo el mundo se pone en manos de gimnasios de concentración, loterías calóricas, exorcistas de glúcidos, milagros lipsuccionadores o directamente nutrólogos-santeros. Demasiado tarde, todo hay que decirlo, porque nadie da en unas pocas semanas lo que hay que trabajarse en meses…



Pero en RMH no nos dejamos desalentar ante las adversidades, y como sabemos que cuanto más emocionado empiezas las cosas, más te aseguras de perdurar, ya nos hemos puesto a ello.

A Ella le gusta decir que estamos siguiendo la Dieta de los Líquidos, es decir, comer todos los alimentos (sólidos) que quieras pero parar cuatro horas antes de irte a dormir y a partir de entonces sólo ingerir líquidos. Por eso de no acumular grasas que tu cuerpo no va a gastar porque lo más probable es que te pases ocho horas tumbado en la cama y tal.

La trampa está clara: te compras una licuadora de las buenas y conviertes en batido cualquier All In the Box del KFC en cuestión de segundos, con caja y todo. Pero se supone que uno va a mantenerse dentro de los límites de la honorabilidad.

A Él le gusta decir que estamos siguiento la Dieta de Alejandro Magno, que un día dijo: “la mejor dieta es la que incluye, para el desayuno, un paseo al alba; para la cena, un desayuno frugal”.

Ya os iremos contando por aquí qué tal la experiencia; si dejáis de ver posts publicados, pues también podéis suponer que la inanición no nos deja fuerzas ni para desbloquear nuestros teléfonos táctiles.

Y una advertencia: volverse un especialista de las dietas (como, por ejemplo, leyéndose los tratados de Dukan o Montignac y estudiando el arte de distinguir el porcentaje de grasas saturadas a simple vista) no es para nada incompatible con las visitas compulsivas a la web de Domino’s Pizza.

Si no, siempre puedes probar al verano que viene.

No hay comentarios:

Publicar un comentario